13 de noviembre de 2015

Terminaba el día, cuando por fin llegué al parque. El sol, deshaciéndose por la raya del horizonte, como negándose a desaparecer bajo un cielo desprovisto de nube alguna. 

Sin tener un motivo ni dirección claros, encaminé mis pasos por uno de los caminos de albero. Todo estaba levantado y en obras, y el terminar la curva, en el borde, encontré un espino. Casi cada rama portaba un haz de frutitos rojos dispuestos ordenadamente.
 

espino blanco,
el sabor de sus frutos...
anochece en la ciudad 


Y ya era noche cerrada cuando pude salír de allí. 


  
                                                                                                                          6 y 7/11/2015 *Gracias, Félix...caen las hojas en otoño 
 para poder renacer en primavera.